Relato de un mundo en psicosis
- musicacreativacol
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Por: Hember J. Saavedra
@hember.j.saavedra
@musica_creativa_de_colombia

Soy Michael J. Wilson. Solía ser un maestro en música, un artista, de los buenos, supongo. Un poco excéntrico… pero… en fin… hoy he venido a contarles un relato como de ciencia ficción, pero, qué más quisiera yo que lo fuera…
En tiempos no muy lejanos. Tiempos que quedaron grabados en nuestra memoria. Tiempos pasados, que se supone ya no existen, pero que cuando existieron, marcaron un hito en la historia, un punto de inflexión en nuestra vida, fueron momentos críticos para la humanidad, como cuando el Coronavirus cambió al mundo en el año 2020 y se llevó consigo costumbres, vidas y maneras de pensar.
Pero cien años después, en el 2120, fecha actual, otra pandemia ha llegado y con esta, más situaciones devastadoras para el planeta: el agua ha escaseado, la contaminación del aire está al límite, los edificios se derrumban de la soledad, la atmósfera se ha deteriorado, la temperatura ambiente varía enloquecidamente y los seres humanos mueren de enfermedades nuevas, desconocidas y fatales. Las personas fallecen de inanición… los cultivos verdes ya no existen, solo existe tecnología de punta que al mismo tiempo es basura; robots programados con inteligencia artificial caminan por las calles tan desechos como el cerebro de nosotros los seres humanos.
La vida ha cambiado.
Ahora, la sobrevivencia es primordial. Pero mientras se intenta vivir algo más de tiempo, las riñas en las calles aumentan, los robos a mano armada y la violencia en general aumentan exponencialmente.
La comida está rancia…
Y la locura es común en casi todas las personas. Entendiéndose por locura a los estados mentales alterados, a enfermedades de la psique; a una desconexión con la realidad y a la carencia de sentido hacia esta.
La comida está rancia… no logro sacar esto de mi mente.
La música, por ejemplo, ya no existe… y el mundo es un caos por ello.
La vida, la muerte… todo da igual y la comida, rancia…
Por esa razón… porque todo da igual ahora, escribo esto.
Michael J. Wilson… ese era mi nombre… ahora nadie reconoce a nadie ni siquiera por su rostro; caras que varían de un día para otro por el agua contaminada y la comida que está rancia…
Michael, escribió esto en una agenda desgastada por los años, prendió un cigarrillo, aspiró una honda bocanada de humo, la contuvo por un instante en su sistema respiratorio y exhaló una nube gris que se desvanecía fugaz en el aire.
Luego desenvainó una pistola, le quitó el seguro, la cargó, y se disparó en la cabeza que cayó encima de sus viejos discos de rock y a nadie le importó… ni siquiera al mismo Michael J. Wilson el gran músico, el que una vez fue un artista, el que una vez se sintió como un ser humano y el que alguna vez tuvo a Rosa, una mujer de ensueño que falleció en la primera ola del virus, cien años después del Coronavirus y cien años después Michael J. Wilson, prendió un cigarrillo, aspiró una honda bocanada de humo, la contuvo por un instante en su sistema respiratorio, exhaló una nube gris que se desvanecía fugaz en el aire, desenvainó una pistola, le quitó el seguro, la cargó, y se disparó en la cabeza que cayó encima de sus viejos discos de rock.







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