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Niccolò Paganini: el extraordinario violinista del diablo

Actualizado: 8 jul

«Niccolò Paganini es y será siempre, un músico de otro planeta».
«Niccolò Paganini es y será siempre, un músico de otro planeta».

Por: Hember Saavedra

@hember_saavedra

@musica_creativa_de_colombia 


Su música era excepcional y su virtuosismo, indiscutible. La velocidad con la que tocaba el

violín resultaba simplemente impresionante. En este texto presento a Niccolò Paganini: para

mí, el más grande maestro musical del violín de todos los tiempos.


Desde su infancia, Paganini deslumbraba con una asombrosa destreza para interpretar su

instrumento. La agilidad de sus dedos —inusualmente veloz y flexible— era tal que algunos

afirmaban que carecía de huesos en las manos.


Su talento musical, tan brillante como su personalidad excéntrica, desbordaba los límites de

lo común y despertaba asombro entre sus contemporáneos. Vestía siempre de negro, era

delgado y de cabello largo.


Cuenta la leyenda que, en medio de un concierto, Paganini interpretaba una pieza de gran

dificultad cuando, de pronto, una cuerda de su violín se rompió. El público se sobresaltó y

contuvo el aliento, pero Paganini no se detuvo.


Instantes después, una segunda cuerda también cedió. La audiencia, atónita, lo observaba en

silencio. Sin embargo, él continuó tocando con la misma maestría.


Entonces, una tercera cuerda se rompió, dejando al virtuoso con una sola: la cuerda Sol (G).

Aun así, Paganini no interrumpió su ejecución. Con esa única cuerda, llevó la pieza hasta el

final, desatando una ovación que aún hoy resuena en la historia de la música.


Además, se dice que Niccolò Paganini vendió su alma al diablo a cambio de un talento

sobrenatural. Esta leyenda se vio reforzada por su misterioso comportamiento y por historias

asombrosas, como la historia mencionada en el párrafo anterior. De hecho, existe una pieza

que compuso en la cuerda Sol (G): “Sonata para violín”. Logrando interpretar pasajes

técnicamente complejos con esa sola cuerda. Lo indiscutible es que Paganini fue un

verdadero artista, y tanto su apariencia enigmática como su virtuosismo alimentaron aún más

el mito que lo rodea.

Si se observa con detenimiento, en la imagen es posible ver a Niccolò Paganini tocando el violín con una sola cuerda: la cuerda Sol (G).
Si se observa con detenimiento, en la imagen es posible ver a Niccolò Paganini tocando el violín con una sola cuerda: la cuerda Sol (G).

Además de su famosa técnica de tocar en una sola cuerda, Niccolò Paganini dominaba

recursos como los armónicos artificiales, el uso de dobles cuerdas y pasajes de una velocidad

asombrosa, que desafiaban los límites del violín y de la propia técnica humana.


Niccolò llevó un estilo de vida con excesos descuidando su salud. Le gustaba el juego; pero

su obsesión siempre fue el violín y el desarrollo de su técnica, tan sorprendente en esa época,

como en la actualidad.Paganini murió enfermo, pero incluso después de su muerte su leyenda siguió creciendo.


Su cuerpo fue rechazado por la Iglesia y no recibió sepultura inmediata, ya que durante su vidase le había relacionado con el diablo. Por ello, sus restos vagaron de un lugar a otro durante más de tres décadas, pero, en 1876, fue enterrado en un cementerio de Parma, al norte de Italia.

Niccolò Paganini
Niccolò Paganini

Por siempre y para siempre, el mundo recordará a Niccolò Paganini como un pionero

absoluto, una figura única. El más grande violinista de todos los tiempos. El extraordinario

violinista del diablo.


Escrito por: 🎸 Hember J. Saavedra (31) – Guitarrista eléctrico y estudiante de Literatura en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Entre acordes y palabras, explora nuevas formas de contar y sonar.




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