Caballo Viejo De Venezuela para el mundo, y más allá

Por: Daniel Correa Senior

daniel.correa.senior@gmail.com

Edición: Juan Daniel Correa Salazar

@juandanielcorrea

@musica_creativa_de_colombia


Cuando el amor llega así de esa manera, uno no se da ni cuenta...


Simón Diaz, arranca el parrando, desde el teatro Teresa Carreño de Caracas.


Un joropo que, como un unicornio llanero, con alas, se va volando por el mundo, dejando la huella de Venezuela libre, con las garzas morenas, los alcaravanes, en morichales y esteros inmensos que invitan al zapateo después de la faena del llano para la juerga cuando aparezcan los capachos, el cuatro y la voz aflautada del mismo que llama al ganado.


Desde el Llano Grande el magnífico animal musical galopa y se transforma en orquesta. Gustavo Dudamel con su dirección sinfónica viste de gala al Caballo:


El maestro se fue de su tierra, no pudo resistir que sus jóvenes concertistas (como uno de los violinistas de la orquesta sinfónica juvenil de Venezuela) cayeran aplastados en la calle por la tiranía. Se llevó su música a otra parte, a triunfar y cosechar aplausos en las salas y teatros del viejo continente.


Mientras, en tierra de beduinos, los gitanos de la frontera entre España y Francia ponen a bailar a los camellos:


La mezcla de razas y de ritmos, el lenguaje es la música en un solo bamboleo recordando al tío Simón.


Y, claro, en la Colombia llanera que llega a todo el país a su modo, relincha y sueña el caballito con bríos, nutriéndose de ritmos y sabor en cada territorio:


Desde los corrales de Majagual se prende la parranda recordando al viejo Simón Diaz, venezolano, libre.


Caballo Viejo deja de ser sólo llanero para poner a bailar en la calle a los fandangueros en noches de Luna llena. ¡Se prende el cumbión! Se forma la rueda y aparecen velas apagadas que se encienden en los playones del Sinú.


Cuando el amor llega así de esa manera

Uno no se da ni cuenta

El cautaro reverdece

Y el guamachito florece

Y la soga se revienta


Caballo le dan sabana

Porque está viejo y cansa'o

Pero no se dan de cuenta

Que un corazón amarra'o

Cuando le sueltan las riendas

Es caballo desboca'o


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