María Dolores Gaitán, bajo la luna de Debussy
Actualizado: 8 sept

Después de tocar ante la reina Sofía en el Teatro Real de Madrid, la pianista cordobesa comparte una nueva grabación de «Claro de luna», realizada en México. Nace de un momento íntimo al que intento acercarme con palabras, mientras el piano guarda el sentimiento y su verdad más honda. Habrá que escuchar.
Por Juan Daniel Correa Salazar
La luz de la luna deja siempre algo en sombra. En el poema de Paul Verlaine vinculado con Clair de lune, unas figuras cantan al amor y a la fortuna, aunque parecen dudar de su felicidad. Bajo los disfraces asoma una tristeza que se mezcla con el canto y alcanza el paisaje.
Debussy encontró un mundo en esa penumbra, donde la belleza y la incertidumbre permanecen juntas. Más de un siglo después, entramos en su música con lo que traemos: un recuerdo, una ausencia, una alegría que todavía cuesta nombrar.
María Dolores Gaitán vuelve a esta obra desde una experiencia que describe como especialmente emocional y personal. La grabó en El Cantoral, en Ciudad de México. El sencillo inaugura la nueva etapa discográfica de BF Producciones, con dirección artística de Humberto M. Flores.
La pianista ha compartido apenas unas palabras sobre el momento que dio origen a esta interpretación. Me conmueve el gesto de confiar lo vivido a una partitura que tantas personas sienten suya. Las notas permanecen escritas; quien regresa a ellas llega con los años transcurridos.
Con esas pocas palabras suyas me acerco a este Claro de luna, ya disponible en plataformas digitales. Al otro lado del piano estamos nosotros, cada uno con su historia.
Clair de lune es el tercer movimiento de la Suite bergamasque. Debussy comenzó a trabajar en el conjunto hacia 1890 y lo revisó antes de publicarlo en 1905. Entre aquellas primeras páginas y su forma definitiva transcurrieron quince años. Esa música tan familiar también tuvo una larga espera.
Después vendrían las interpretaciones y las vidas de quienes la escucharon. Una habitación. Alguien que ya se fue. Una tarde que regresa con las primeras notas. Hay obras que conservan intacto un instante y lo devuelven años después.
Volver a ellas exige delicadeza. A veces basta reconocer el comienzo para que la memoria se adelante y complete la melodía. Quien interpreta puede detener esa prisa y revelar un detalle que había pasado inadvertido: una voz dentro del acorde, el modo de sostener una nota, una resonancia que se demora antes del silencio. En esas decisiones, la emoción toma forma.
Gaitán ha elegido regresar a esta página y confiarle algo de su presente. Queda por descubrir qué despertará en nosotros al escucharla.

Dos meses antes, el escenario era el Teatro Real de Madrid. El 6 de julio de 2026, María Dolores participó como solista en Sonidos de España y América, junto a la Unidad de Música de la Guardia Real, dirigida por el coronel Fernando Lizana. La reina Sofía presidió el acto, celebrado con motivo del 250.º aniversario de la independencia estadounidense y del reconocimiento a la contribución española.
El programa incluyó el Concierto para piano en re menor, de Florence Price. Al final sonó Córdoba, de Isaac Albéniz.
En las fotografías, la pianista viste de rojo. La reina se acerca a saludarla junto al instrumento; alrededor, los músicos aplauden. La alegría del encuentro queda suspendida en la imagen.

El repertorio cuenta una historia más larga. La música de Florence Price, compositora afroamericana del siglo XX, ya figuraba en la gira estadounidense sobre la que escribí en María Dolores Gaitán triunfa en América, en 2021. Volví a encontrarla en sus actuaciones con la Filarmónica de la UNAM, recogidas en María Dolores Gaitán está de moda: cuando la música y la elegancia van de la mano, en 2025. Al releer aquellas páginas después del concierto de Madrid, reconozco esa continuidad: cambian los escenarios, la música de Price permanece.
También Albéniz pertenece a ese recorrido. Córdoba, elegida para cerrar el concierto, evoca la tierra donde nació la pianista, en Villa del Río. Acercarse a sus raíces la ha llevado a escuchar más atrás, a preguntarse por las músicas que forman parte de esa herencia.
De esa inquietud nació Alhajas, su proyecto discográfico inspirado en el legado musical de Al-Ándalus. Para darle forma, investigó repertorios árabes y sefardíes, exploró el diálogo entre el piano y el kanún y se acercó a compositores poco programados, como el sirio Dia Succari. Ella lo ha vinculado con una necesidad personal: comprender y reinterpretar la música que la identifica. Esa búsqueda continúa en su World Heritage Tour.
Hay raíces que se conocen al seguirlas lejos.
En 2010 fundó, en Córdoba, el Festival Internacional de Piano Guadalquivir. Allí ha reunido intérpretes, públicos y disciplinas en espacios patrimoniales de la ciudad. Su curiosidad ha tomado también esa forma: crear encuentros, hacer lugar para la música y para quienes llegan a escucharla.
Desde Colombia llevo cerca de diez años siguiendo su camino. El tiempo permite advertir cómo maduran sus preguntas, cómo una tierra sigue escuchándose a miles de kilómetros. En cada nueva etapa encuentro algo que viene creciendo desde mucho antes.
«María Dolores Gaitán: una breve semblanza audiovisual publicada en su canal oficial»
En las imágenes de El Cantoral, donde grabó su Claro de luna, María Dolores viste de negro y blanco. La madera de la sala rodea el piano. Una toma se detiene en sus manos; otra deja ver las butacas vacías.
Desde allí, la grabación lleva la música a otras habitaciones, a otras vidas. Alguien escuchará por primera vez esta pieza. Alguien volverá a ella después de muchos años.

Incluso para quien reconoce cada nota, algo queda por descubrir. En la belleza de Claro de luna persiste aquella inquietud de las figuras de Verlaine, que cantaban sin estar del todo seguras de su dicha. La música vuelve y, a veces, deja oír cuánto hemos cambiado.
Seguir escribiendo sobre María Dolores conserva para mí esa emoción: encontrar algo nuevo en una artista a quien conozco desde hace años. Ha confiado al piano una parte de su vida; alguien, lejos de allí, encontrará en esa música algo de la suya. Pienso en ese encuentro mientras termino estas líneas. La obra seguirá su curso hacia otras manos y otros oídos, mucho después de que esta página se cierre.
Algo de esa luz vendrá con nosotros. Algo seguirá en sombra.




Comentarios