La construcción de la identidad de David Helfgott
- musicacreativacol
- 25 jul 2025
- 4 Min. de lectura
Un análisis desde su historia de vida personal y el contexto sociocultural de la época a través de la obra Shine - El Resplandor de un genio (1996)

Por: Hember J. Saavedra
@hember.j.saavedra
@musica_creativa_de_colombia
El protagonista de esta obra cinematográfica basada en la vida del pianista australiano David
Helfgott, construye su identidad desde una etapa muy temprana, en gran parte influenciado
por su padre, quien le enseñó a tocar el piano. Desde niño, David mostró un talento
excepcional para la música, realizando presentaciones públicas que evidenciaban su
virtuosismo.
Sin embargo, la figura paterna de David fue ambivalente. De carácter autoritario, se
opuso rotundamente a que su hijo estudiara música en el extranjero. En un momento crucial
de su vida, le impuso una condición devastadora: si se marchaba a estudiar fuera, debía
olvidarse de su familia.
A pesar de esta amenaza emocional, David consiguió una beca para estudiar en el Royal College of Music de Londres. Pero, al llegar tiempo después a su hogar, su padre se negó a recibirlo, lo que marcó profundamente su salud emocional.
David interpretó en público una canción supremamente complicada de tocar, Rachmaninoff
- Piano Concerto No. 3. Sufrió un colapso mental y pasó cerca de diez años en hospitales
psiquiátricos, periodo durante el cual, encontró consuelo en la música y en algunas
personas significativas, como una amiga pianista con quien compartía su pasión.
Pasado el tiempo, en una escena emblemática, David llega a un restaurante en una noche lluviosa, con un cigarrillo en la boca apagado por la lluvia, en donde conoce a una mujer que lo presenta a su futura esposa, una astróloga que tendrá un rol esencial en la recuperación de su salud mental.

El ambiente del Royal College of Music fue determinante en la consolidación de su identidad
como músico. En ese entorno de alta exigencia y excelencia artística, David encontró
inspiración y pertenencia, aunque también enfrentó limitaciones materiales, como la falta de
un piano en condiciones óptimas o recursos económicos propios. Su formación fue posible gracias al apoyo de personas generosas que creyeron en su talento. Pero luego, todo cambió tras su regreso a los escenarios.
La decisión de David de dejar su hogar fue clave para cumplir su sueño y proyectarse como
un pianista virtuoso, aún con la ausencia de su padre, y después de su lucha con la enfermedad. La presencia amorosa y comprensiva de su esposa fue fundamental en su proceso de sanación, ya que gracias a ella, David pudo volver a los escenarios, y con
ello, recuperar su vida. Regresó a lo que siempre fue su esencia: la música.
La identidad de David Helfgott puede interpretarse como la de un genio musical cuya mente,
llevada al límite por la presión, la exigencia y el dolor, terminó fracturándose. Sin embargo,
su resiliencia le permitió reconstruirse.
Este caso nos invita a reflexionar sobre cómo se construye la identidad de una persona. En
palabras del sociólogo Jorge Larraín (2003): “Cuando hablamos de identidad nos referimos,
no a una especie de alma o esencia con la que nacemos, no a un conjunto de disposiciones
internas que permanecen fundamentalmente iguales durante toda la vida,
independientemente del medio social donde la persona se encuentre, sino que a un proceso
de construcción en la que los individuos se van definiendo a sí mismos en estrecha interacción simbólica con otras personas” (p. 32, párr. 8).
Esta cita se complementa con la idea expresada por Stephen King: “Yo soy un producto de
mi cultura”. Ambas afirmaciones coinciden en que la identidad no es algo fijo, sino un
proceso moldeado por el entorno social, familiar, educativo y cultural.
Considero que la identidad se forma en la interacción entre nuestra individualidad (influida por un componente genético) y el medio en el que crecemos. La educación, las
relaciones sociales, las instituciones y el entorno cultural, también son factores determinantes. Larraín añade que: “La construcción de la identidad es así un proceso al mismo tiempo cultural, material y social” (p. 32, párr. 10).
Finalmente, Larraín también cita a Erikson: “En el proceso de identificación, el individuo se
juzga a sí mismo a la luz de lo que percibe como la manera en que los otros lo juzgan a él. El
medio social no sólo nos rodea, sino que también está dentro de nosotros” (p. 34, párr. 18). Desde esta perspectiva, la identidad se construye también en función de la percepción de los
otros, aunque el individuo puede ejercer su racionalidad para cuestionar y superar los juicios
sociales, buscando convertirse en una persona auténtica.
David Helfgott es un claro ejemplo de ello, pues a pesar de las dificultades, eligió seguir su
pasión, construyó su camino y logró desarrollar una identidad única como músico y ser
humano. Su historia es un testimonio conmovedor de cómo la identidad se forma entre
la fragilidad, la adversidad, el talento y el amor.

Escrito por: 🎸 Hember J. Saavedra (31) – Guitarrista eléctrico y estudiante de Literatura en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Entre acordes y palabras, explora nuevas formas de contar y sonar.
Referencias bibliográficas:
Jan Sardi-Scott Hicks - Scott Hicks - Jane Scott. (1996). Obra cinematográfica: El resplandor de un genio.
Jorge Larrain. (2003). El concepto de identidad. Revista FAMECOS - Porto Alegre -
Número 21 - Quadrimestral.



